9 d’oct. 2022

Se acabó

 Hay maneras de cerrar una etapa en la vida. Algunas son más gustosas y otras más dolorosas. Algunas etapas se cierran y no te mueven nada por dentro... ¿O es lo que creemos? Supongo que el tiempo lo dirá.

Es bien sabido que la relación con mi padre no es (era) la mejor del mundo, ni una relación idílica que pondría Piaget en sus libros sobre maduración infantil o Bowlby basaría en ella la teoría del apego, pero siempre se ha dicho que la sangre tira, pero... ¿Y si no es cierto?

Hoy hace 6 días que murió mi padre. Nada que no me esperara (cáncer de pulmón con metástasis en el cerebro) y en los últimos 20 años quizá lo he visto 20 veces contadas (y reales, había años que lo veía 3 veces o 3 años sin verlo, así que la media debe ir por ahí) y mi sentimiento es de pura indiferencia.

Siempre me he sentido una persona emocionalmente poco expresiva, que el mundo que me rodea me da bastante igual. Pero sé que es más fachada que otra cosa porque a menudo siento rabia por injusticias del mundo, mucho miedo por lo que le pueda pasar a mis hijos, alegría/pena tristeza por lo que haga la Penya en el campo... por lo que tengo claro que no soy ningún robot. Ni tengo ninguna disfunción en el cerebro que a priori se me note muy claramente. Pero es verdad que cuando alguien me comunica una muy mala noticia (principalmente para esa persona) me cuesta conectar con sus sentimientos, empatizar de verdad. ¿No seré yo un psicópata que no quiere hacer el mal? Quizá estoy disociado pero como no me ha dado por ser mala persona ninguna vecina ha tenido que salir por la tv diciendo "siempre saludaba". 

Releyendo esta última frase puedo intuir uno de mis "problemas" que viene siendo usar el humor para tapar TODO y no descarto que el personaje me haya comido y ahora no sepa salir. Pero pensar eso me da miedo, porque como algún día deje esta máscara, me voy a desmoronar porque el mundo de ahí fuera es cruel, malvado, hecho para hacer daño... y no sé si estoy preparado. Mi armadura me protege (a la par que me lo paso bien, porque me considero una persona graciosa) así que mi defecto es mi mayor virtud. Y no sé hasta cuándo puedo aguantar este castillo de naipes. 

Volviendo a lo de mi padre (que me voy por las ramas, aunque para eso está ésto que no va a ver nadie, ¿no?)... La gente de su alrededor estaba triste. Desde los que lo habían pasado bien con él (amigos) hasta los que no (mis tíos, mi hermana...) Amigos míos no entendían que era una respuesta sincera el "estoy bien" a la pregunta "¿Cómo estás?" típica para mostrar empatía en una situación así. Incluso muchos que saben mi historia familiar decían "sé que no te llevabas bien, o que la relación no era buena, pero te doy el pésame porque lo debes estar pasando mal" No, no lo estoy pasando mal. Te lo digo en serio, estoy como un lunes cualquiera, con ganas de estar con mis hijos e ir al cine. Reír y ya. ¿Voy a tener que llorar la muerte de un vecino random del barrio? Entiendo que si eres una persona demasiado sensible si, pero yo de por sí no lo soy. Y ese era el trato que tenía con él.

¿Qué va a cambiar mi vida ahora que no está? Absolutamente nada. No ha estado desde que tengo uso de razón, y no lo digo con resentimiento, rabia o pena. Como un hecho. Que ahora no esté no cambia absolutamente nada. Es más, libera. Quizá en algún momento de estos últimos años me he sentido mal pensando "sé que él no me llama. Quizá debería llamarlo yo o hacer por verlo" Pero como una obligación por "el qué dirán". Pero ahora no hace falta.

Solo espero que esta apatía sea porque nuestra relación no me condicionaba a nivel emocional y no porque tenga algún problema en la azotea. Es lo único que me importa porque necesito estar sano a todos los niveles para poder ser el mejor padre posible. Tendré que compensar lo que no recibí, además que me apetece. Y con eso es suficiente.

Se acabó.

Good Luck!

25 de set. 2022

Que pena todo

 Es probable que hoy haga el escrito más íntimo, que más me duele, donde más me exponga, pero como por suerte esto no lo lee nadie queda subido en internet y no tiene más trascendencia. Pero para mi escribirlo es liberador.

Hace poco más de un año acabó mi relación con mi mujer. No porque yo quisiera. He pasado todos y cada uno de esos ¿16 años? enamorado locamente de ella. Pero ella por lo visto no. Y me traicionó.

No contaré los detalles de cómo lo supe porque me sigue doliendo y aún no tengo la entereza (ni las ganas de escribirlo) pero el caso es que me fue infiel. 

Cierto es que estábamos en una muy mala racha sexual. Me decía que no me deseaba, que conmigo a nivel físico estaba bloqueada y claro, yo no voy a forzarla a hacer algo que no quiere. La cosa se fue deteriorando hasta que me enteré de esa infidelidad. Hubo traición, mentiras, ... una mezcla óptima para que una relación llegue a su fin.

Yo siempre he intentado ser un marido y compañero de vida ideal. Emocionalmente estable, raramente enfadado, detallista, ... Pero es cierto que la vida como padres nos cambió. Nos dedicamos en exclusiva a ser padres y no a ser pareja y eso, sin ninguna duda, enfrió la relación. Y es una gran pena porque nos llevábamos muy bien, no había apenas discusiones y si innumerables risas. Pero no fue suficiente para afrontar la crisis de los niños, principalmente en noches sin dormir donde ella asumía toda la carga ya que los niños me rechazaban. Y si yo decía de asumir esa responsabilidad (que lógicamente también me pertenece) y los niños se alteraban, ella volvía a coger los mandos de la nave alegando un "es igual, ya tiro yo". Pero no daba igual. 

Al final todo petó, de una forma muy dolorosa. Y parece contradictorio pero de todo lo que me ha dolido, quizá lo que menos es el sexo que ella haya tenido con otro (que también me duele, no soy un necio) Pero esa ilusión por ella ir al trabajo y verle, esos mensajes y llamadas, esos primeros besos, ... Ha día de hoy me sigue doliendo solo pensar en esas situaciones (de las cuales todas están en mi mente porque no sé qué pasó realmente, pero al desconocer los hechos, mi cerebro va rellenando esos huecos y quizá ahonda más de lo necesario pero es algo que no puedo evitar)

Como se ve, escribo desde el dolor, sin prosa, sin paños calientes y sin sinónimos que hagan más bonita la narración. Letra fría y rota como mi corazón. 

Lo voy a dejar aquí porque no es un tema agradable y si no me lo tomo con humor (desde el humor soy invencible y nada me hace daño) y lo escribo desde la seriedad y templanza, me cuesta avanzar.

Solo necesitaba expresar este dolor que he sufrido todo este año y la sensación de que quizá me equivoqué pensando que sería la mujer de mi vida y por eso me parecía buena idea tener hijos juntos. Si llego a saber que iríamos por este camino, otra familia rota como la que he vivido toda mi vida, seguramente no hubiera querido emprender esta empresa juntos. Y eso es lo que más pena me da de todo. No hubiera conocido a Joel y Pol que es lo único que me hace feliz en la vida. 

Así que si, ha sido un año donde la pena ha reinado por encima de todo.

Good Luck!

19 de juny 2022

Otra vez digo "otra vez"

 No sé si ésta será la vez que más he tardado en volver a escribir. 

Ya hubo una entrada en la que me justificaba el porqué no escribía tan asiduamente así que no pienso repetirme, los motivos son los mismos que antes. 

Per sí que es verdad que hay momentos en la vida que necesitas expresar lo que llevas dentro, y todo y que las amistades y las charlas con ellos están muy bien, necesitas poder soltar sin que haya una mirada detrás, un juicio, un feedback... Y la escritura eso te lo da. Lo sueltas, te desahogas y se pierde como un nombre dibujado en la orilla del mar, arrastrado por una ola. 

Y aquí estamos, "otra vez".

Han pasado infinidad de cosas desde la última vez que me senté frente a esta web con el espacio en blanco, esperando que pique las teclas de forma más o menos coherente, pero hoy tenía un rato en el que no me apetecía leer, jugar a algún juego de móvil, mirar cualquier página random de internet... Y no será por falta de alicientes para perder el tiempo. Ahora hay una aplicación llamada Tik Tok que podría pasarme horas en ella. Adictiva y con un potente algoritmo que me ofrece los vídeos que realmente me interesan. Pues aún y con todo eso, aquí estoy "otra vez".

Mis hijos han crecido (menos mal) Joel va camino de los 8 años y Pol de los 5, vendí la moto que tanto sacrificio me costó para comprarme una caravana y poder hacer viajes en familia (por cierto, una pasada. Éste es un melón que no tardaré en abrir si decido seguir escribiendo), lógicamente después de un tiempo con la caravana me he vuelto a comprar otra moto (esta vez de un estilo diferente. He dejado las Custom atrás para irme hacia el lado Naked)... pero son cosas que más o menos se podían prever con el paso normal del tiempo. La sorpresa llega cuando hace aproximadamente un año, me separo de Irene. 

Si, pensábamos que no se iba a dar, tal y como teníamos la relación, pero así fue. Por mucho que esto no lo lea ni el Tato no daré detalles de qué ha sucedido pero la realidad es que ya no somos pareja. He vuelto a casa de mi abuela a vivir y lo estoy llevando, digamos... bien. No es la situación ideal, pero hay demasiados factores que me hacen tener que tomármelo con más filosofía de lo que se presupone. Principalmente ellos. Ellos son el motor en el que gira mi mundo, pero es un motor autosostenible, porque cuanto más gira, más energía me dan. 

Hace un año les cree un correo electrónico y ahí les voy escribiendo las cositas que nos van pasando, los viajes, las notas del cole, ... cualquier cosa que vea relevante que el día de mañana les pueda hacer gracia leer. Como era de esperar, tampoco tengo una continuidad en esos relatos. Pero mira, es lo que hay. Mejor tener un correo al año que cero, no?

En fin, solo quería volver a abrir ésto ya que me sirve como autoterapia y así no tengo que pagar una terapeuta que me diga exactamente lo que yo ya sé y aplico (aunque vaya más lento, pero esos 60€ siguen en mi bolsillo)

Veremos si le ofrezco continuidad o lo dejaré colgado "otra vez".


Good Luck

27 de febr. 2018

¿Y ahora qué?

España. Qué país.
País con mejor relación clima-comida de todo el mundo. Mezcla de culturas, arte y una fauna y naturaleza envidiable. Con estos conceptos, España debería ser un país idílico para la gente, y se deberían dar de tortas para entrar a vivir. Pues no. Los únicos que quieren vivir son aquellos que huyen de una guerra, del hambre o que valoran algo tan elemental como la vida y en su país ese derecho se convierte en privilegio.
El resto de habitantes quieren marchar. Bueno, no todos, es cierto. Hay algunos colectivos que están a gusto en este país ya que hay unos intereses en común. Estoy hablando de la derecha española, el facherío, los homófobos, machistas y demás calaña social. Éstos son los únicos que están cómodos en un país tan “maravilloso” como España. ¿Por qué? Porque protegen sus atrocidades, tapan sus vergüenzas y enmascaran sus trampas.
Mucho daño ha hecho el Lazarillo de Tormes, donde se ensalza lo que para ellos es una virtud pero objetivamente es un elemento negativo: la picaresca. Aún hoy en día mucho cuñado saca pecho de haber sido “más listo” que el de al lado y aunque parezca que no repercuta en nada las pequeñas acciones de personas individuales, es el claro ejemplo de cómo funciona este país.
Violencia de género sin parangón, desigualdad social (sin olvidarnos nuevamente de la desigualdad de género que sufre la mujer entre las brechas salariales, los techos de cristal, la falta de oportunidades,…) corrupción política al más alto nivel (entendiendo no solo por la cantidad de dinero sustraída sino sobre todo por la impunidad con la que lo realizan o la inmunidad de la que gozan), ausencia de libertades (no hay libertad ideológica ni de expresión, salvo que hagas o digas lo que el gobierno quiere ver o escuchar) Vamos, lo que comúnmente se conoce como una dictadura pero aceptada por el resto de Europa.
No es una buena época para ser de izquierdas en España. Si decimos verdades (y es muy importante resaltar que es verdad lo que se dice) que les molesta, nos encarcelan (ya sea por una canción, una obra de teatro o un simple chiste) Si luchamos por nuestros derechos, nos encarcelan. Si luchamos por hacer un país mejor (y para ello salir de España), nos encarcelan. Como sigan a este ritmo no habrán suficientes cárceles para meternos a todos. Porque yo soy una persona insignificante, pero si tuviera algo de relevancia, este mismo texto podría ser considerado una herejía cuanto menos, y también iría a la cárcel. De algo sirve ser un pobre diablo. Y menos mal que lo publicaré  en mi blog, que no lee ni mi mujer, porque todo y ser un don nadie si se publicara en alguna red social de envergadura, también podrán enchironarme. 
Esa es la situación que estamos viviendo. Ya no es miedo (el miedo te hace reaccionar de una manera u otra, pero intentas evitar esa situación), es pánico. El pánico te paraliza, te bloquea, no te deja pensar ni actuar. Solo quieres hacerte un ovillito y no salir de la cama. Así nos tienen. Pánico por perder nuestro trabajo, por no encontrar una vivienda digna, pánico por expresarnos líbremente, pánico por el simple hecho de ser mujer, … (y no estoy con utopías o sueños inalcanzables, sino derechos que recoge la constitución e incluso los Derechos Humanos)
¿Y qué hacemos para revertir esta situación? Como diría nuestro querido, y ya desaparecido Forges, “Gooool” 

Good Luck!

24 de gen. 2018

Educación

Hoy quiero tocar un tema que me preocupa porque es nuestro pasado, nuestro presente y sobre todo nuestro futuro. La educación. Mezclaré un poco entre la educación en cuanto a buenos modales y la educación canónica sinónimo de aprender. Porque considero que todo va relacionado. Es muy difícil que se haga de forma fluida la segunda cuando no tienes una buena base en la primera. Todo esto sin entrar a valorar las capacidades de cada ser, porque hoy en día sabemos que si no hay algún tipo de dificultad neuronal o emocional cualquier puede destacar en alguna materia, por rocambolesca que sea. 

Partiré ante la premisa que la educación de los buenos modales debe darse desde casa. Punto. Entiendo que en la sociedad de hoy en día, sobre todo en este país, es complicado estar encima de nuestros hijos al 100% ya que los sueldos son tan míseros que tenemos que dedicarle demasiadas horas al trabajo y nos quedan muy pocas para el ámbito familiar. Por eso solemos cargar el peso de algo tan importante en familiares, que si bien lo hacen con todo el cariño del mundo, no olvidemos que los padres/madres somos nosotros/as y esa tarea nos corresponde por derecho. Ante este panorama delegamos la educación a que se haga desde la escuela, pero imaginad esos profesores que tienen que enseñar unos conocimientos específicos a 25 niños/as que prefieren estar en otro lado y a la vez, darles unos valores para que el día de mañana sean personas de provecho. Es una locura y temporalmente inviable. 

Hace años fui a una conferencia del gran pediatra Carlos González y para mi ha sido el referente en cuanto a crianza para mis dos hijos. Cuando fue a nacer el primero (Joel) estaba ultramotivado. Me leí cerca de 10 libros de crianza feliz, saludable, etc… todo desde mi perspectiva escéptica habitual y aprendí mucho, pero el único libro que podría recomendar es el de este pediatra (si no recuerdo mal se llama “bésame mucho”) y en un resumen muy rápido decía: SENTIDO COMÚN. Nada más. Sentido común si ves al niño que le pasa tal o pascual. El resto de libros que me leí se jactaban de tener la solución para la crianza perfecta. Y todos daban opiniones como si fueran dogmas. “Si llora no lo cojas, que se acostumbra”, “cógelo antes de que llore porque sino le generas un trauma de por vida”, … Todos se contradecían en uno u otro punto pero el de Carlos estaba escrito como si lo hubiera hecho una matrona con 20 hijos y todos hayan salido bien y felices. No había en ningún momento alguna señal alarmista o pasota. Solo que recurriéramos al sentido común. Ejemplo obvio: Si el niño se cae andando, mira si se ha hecho sangre antes de alarmarte porque puede que tu preocupación sea contraproducente. Si ves que se ha abierto la cabeza, ves rápido y alármate. Sentido común. Analiza la situación e intenta ser lo más objetivo posible, que parezca que controlas lo que te rodea. Así crecerán sanos y seguros. Pues bien, algo tan obvio como ese consejo no se dan en otros libros sino que incitan a dejarlo llorar para que se haga fuerte o llevarlo siempre en brazos para que jamás le pase nada. ¿A qué parece un comentario absurdo? Pues no sabéis la de gente que aplica los “conocimientos” de estos libros.

Pues bien, volviendo a la conferencia de este señor, nos explicaba que cuando él era pequeño sus padres no tenían mucho dinero. Pero tomaron una decisión. No vamos a trabajar más para tener más dinero sino que ese tiempo que iban a destinar al trabajo, se lo dedicarían a sus hijos. Por lo tanto tenían lo justo pero una vida familiar completa. Con ese tiempo podían educar a su antojo a sus hijos y dejar la escuela solamente para asuntos académicos. Hoy en día es difícil tomar esa decisión porque estamos inmersos en una sociedad totalmente consumista y “necesitamos” de todo para ser felices, sumado a los sueldos paupérrimos que tenemos hace que pasemos grandes jornadas en nuestro puesto laboral y pocas en nuestro puesto familiar (y hay que destacar que el estrés no es como el de antes, por lo que seguramente le tengamos que dedicar más horas al descanso y la desconexión, con lo que se reduce aún más el tiempo para estar con los nuestros) Creo que sus padres eligieron una filosofía de vida bastante válida y a mi forma de ver el mundo, muy coherente. Al fin y al cabo, esos chiquillos no han tenido carencias que hoy en día puedan ocasionar ningún déficit para formarse como personas válidas. 

A mi me encantaría tomar esa filosofía de vida, pero no soy ajeno a este mundo y me es difícil. Mi mujer trabaja media jornada (con lo que su salario también está reducido a la mitad) y yo tampoco es que cobre una barbaridad. Nos hemos metido en una hipoteca con lo que el dejar de cobrar no es una opción, pero sí que intento dedicarle el mayor tiempo que pueda a mis hijos para que en su colegio tengan que dedicarse únicamente a la educación en cuanto a conocimientos porque los valores intentaré que los lleve de casa asumidos. No es tarea fácil porque soy una persona algo egoísta y tengo necesidades individuales (hacer deporte, descansar, desconectar viendo basket o charlando con algún amigo) pero intento estar todo lo que no es laboral o descanso con mis hijos. Y se está notando. El vínculo que tengo con el mayor es algo precioso y espero que con Pol también me suceda (deberé usar aún más tiempo para estar con ellos porque tendré que dividirme para no desatender a Joel) 

Al final hemos conseguido entre Irene y yo que Joel sea una personita con buenos modales, tranquilo y seguro, risueño, amable y pacífico. Es inteligente y simpático. Comparte sus juguetes y no tiene problemas en mostrarnos su cariño y afecto. Todo esto, sin duda, es una mezcla entre su personalidad y nuestras enseñanzas (en el 90% de los casos mediante la imitación al ver que nosotros somos así con el mundo) Hay una película que recomiendo encarecidamente que aunque sea infantil, el público real al que está dirigida es el adulto. Se llama “Inside Out” (del revés) y trata sobre las emociones que hay en el cerebro de una niña pequeña y cómo evolucionan a medida que va creciendo. De manera simplista organiza el cerebro en “islas” donde cada una de ellas se dedica a un tema en concreto. Está la isla de la familia, la de la amistad, la de las tonterías,... Y a medida que la niña tiene vivencias se incrementa o se destruye parte de estas construcciones (como si del juego Sim City se tratara) El caso es que al llegar a la adolescencia, la isla de la familia se va apagando porque se da cuenta de que no todo es oro lo que reluce entre sus padres (problemas, seriedad, castigos,...) No quiero destripar más la peli pero quería comentarlo para recalcar que no es muy diferente a cómo funciona nuestro cerebro, y esas horas que pasemos con nuestros niños, con las vivencias que generemos, etc… Haremos una isla lo suficientemente sólida para que en los momentos de vacas flacas pueda mantenerse en pie. Y son en esos momentos donde ayudamos a nuestros/as hijos/as a formarse como personas, dándoles entre otras cosas, una educación que les abra cualquier puerta



Good Luck!

22 de nov. 2017

El Parto II

Este embarazo fue distinto. Irene no pudo estar mucho por “disfrutarlo” ya que había una tercera personita que reclamaba esa atención. Ya hice un par de entradas sobre Joel, pero en este embarazo no he hecho nada (más bien casi no he puesto nada de nada en todo este tiempo porque he preferido disfrutar de nuestro hijo) pero no quería que Pol (que así se llama el nuevo elemento de la familia) quedara en el olvido, porque estoy convencido que padeceré Alzheimer prematuro y al menos podré leer en unos años aquello que escribí cuando aún no me orinaba encima.

Nuevamente ha sido un embarazo de peso, pero esta vez Irene no se tiraba en el sofá a ver series, ir al gimnasio a hacer piscina e intentar relajarse. Joel no se lo permitía y como está hecha una jabata, puede con todo. Así entre una cosa y otra han pasado 9 meses sin darnos cuenta y de repente ya lo teníamos aquí. El día que pasaríamos a ser una familia de 4 miembros.

Como venía muy grande, rápidamente hicieron el control desde el Hospital Can Ruti en Badalona. Todas las pruebas eran correctas (por más que se empeñaran las comadronas y ginecólogas en repetirle la prueba del azúcar hasta 3 veces porque estaban convencidas que era diabetes gestacional) Que no!! Que hacemos niños grandes y guapos y punto. No hay diabetes por ninguna parte. Al realizarle una cesárea forzosa con Joel y, porqué no decirlo, fue tan mal el parto, no se quisieron arriesgar y programaron cesárea para Pol también. Y al final nos dieron fecha. Un 30 de Octubre. Curiosa fecha, sobretodo para mi familia, ya que el mismo día es el aniversario de mi tío, del tío de mi tío, … Y EL MÍO. Asumo que me quedaré sin cumpleaños el resto de mis días pero no es algo que me importe demasiado.

Al fin llegó el día. Vaya noche de nervios. Nos levantamos a las 7 para estar a las 8 en el hospital y mi mujer me felicita con un beso muy dulce. No podemos negar que estamos preocupados porque no deja de ser otra operación. Ducha y hacia el hospital con el coche. Allí nos atienden rápidamente en el mostrador y nos hacen pasar para cambiarnos de ropa. Irene se ducha otra vez con el jabón especial que le dan y se pone la bata blanca, mientras que yo también me quito la ropa para ponerme el pijama azul. Esta vez podré estar al lado de Irene en el nacimiento de nuestro hijo.

Hay pocos box ocupados y nos dejan en uno que estaba precisamente al lado del que estuvimos cuando Joel. Nos vuelven los recuerdos. Aunque esta vez, no solo es menos rato, sino que no hay dolor de contracciones. Como no es una cesárea de urgencia nos dejan un rato mientras el quirófano se está siendo usando y/o limpiando. Al poco se llevan a Irene y me dejan a mi en el box. Allí le ponen a ella la epidural y la preparan, mientras yo espero con cara no saber bien qué hacer, viendo pasar enfermeras, comadronas, … todas atareadas y yo como un pasmarote. Al final sale un celador, me pone bien el tapabocas de hospital (me lo había puesto del revés) y me hace entrar en el quirófano. Allí estaba ella, en la camilla y ya había empezado a ser intervenida. Le estaban cortando y la sala olía raro. No puedo decir que oliera de forma nauseabunda, pero lógicamente tampoco sería el perfume que escogería. Me acerco a Irene y sus primeras palabras fueron “huele a pollo” Ya está, no necesito más que un segundo a su lado para que se vaya la preocupación y llegue a mi una sonrisa.

Intento analizar la situación. La cantidad de médicos que habían, no tocar ningún cable (estaba rodeado), sentarme sin moverme donde me habían dicho (justo en la cabeza de Irene, así yo tampoco podría ver lo que le estaban haciendo). Escucho de repente algo que reconozco. Es Manolo García reproducido en un ordenador de los años 70 con lo que parece Windows 98. Keep it Cutre como diría Ignatius Farray. Me dice Irene que le han preguntado qué quería escuchar y es lo que le ha pedido. Me parece perfecto. Es una buena entrada a este mundo. Intento no hacerle mucha broma para que no se mueva, todo y que está con la epidural. Yo quiero ser un elemento más del quirófano, sin molestar. Me cuesta no hacerme el gracioso en estas situaciones de nerviosismo, pero creo que lo conseguí. No dejo de prestar atención a las caras de los médicos por si pueden revelarme cómo va el proceso pero no veo ninguna mueca de preocupación, cosa que me relaja bastante. Hay una comadrona que no hace nada más que tocar un par de botones y darnos ánimos. Considero que ese trabajo es igual de útil que los médicos que están cortando, ya que al fin y al cabo somos humanos y necesitamos saber que la cosa va bien para poder mantener la calma. Esta chica hizo muy bien su trabajo.

Después de un rato que para mi fue eterno pero objetivamente no fue más de media hora desde que yo entro en quirófano, nos dice el médico “ya lo tenemos aquí” y “es muy grande” Eso ya lo sabíamos. Pol saca la cabeza y ya llora. Eran las 10:35 y sonaba San Fernando. Aún tiene todo el cuerpo dentro de Irene y ya demuestra la potencia de pulmones. Cuando consiguen sacarlo del todo (después de mucho esfuerzo y meneo del estómago de Irene) lo asoman por encima de la sábana como si fuera un teleñeco, lo bajan y se lo ponen junto a la cabeza para que pueda verlo. Está sucio y morado pero aún así nos parece precioso. Se lo llevan 10 segundos para limpiarlo, hacerle unas pruebas y me dicen que si quiero hacer el piel con piel. Anda que tardo en desabrocharme el pijama y dejar el pecho abierto para acoger a Pol. Ahí lo tengo durante 20 minutos que a mi me parecieron 20 segundos (que curiosa la relatividad del tiempo) hasta que dicen que tienen que acabar de cerrar bien a Irene, por lo que Pol y yo nos vamos a otra sala donde juntos esperamos a mamá. No me acordaba ya de cómo se coge a un bebé tan pequeño y frágil. Pero parece que es como montar en bici, a la mínima que tienes que hacerlo es un movimiento automático. Al rato (ya no voy a decir si me pareció mucho o poco porque ni me acuerdo) traen a Irene en la cama para que pueda cogerlo ella y ponérselo al pecho. ¿Cómo es posible que con esa cara sudada, dolorida, cansada, … esté tan guapa? Le coloco a Pol encima y parece que se engancha bien. Ahí estamos un buen rato, mientras se van llevando a Pol para hacerle algunas pruebas (que pesados con el azúcar) y nos lo volvían a traer.

Al final bajan una cama para llevarse a Irene y a Pol a la habitación. Yo tengo que ir por otro lado por lo que me cambio de ropa, recojo todas las cosas de Irene, busco a su madre que esperaba en la sala de ídem y subimos todos a la habitación. Sin duda una experiencia completamente diferente a la anterior. Ni esperas, ni dolores, ni miedos (más del normal), con Pol en brazos en casi todo momento, … En fin, mucho más natural (paradójicamente porque fue una cesárea programada) que lo que ocurrió con Joel (con él quisimos parto natural, arrullados por cantos de delfines en una piscina de lágrimas de sirenas y fue precisamente lo contrario)

Ya en la habitación, estar en todo momento con nuestro niño en brazos, fue todo un regalo. Que bien salen las cosas cuando salen bien. Yo por mi parte pude estar menos con Pol porque tenemos un pequeño de casi 3 años que necesita de nuestra atención, cuidados y no entiende que por primera vez en toda su vida, su madre no ha dormido junto a él. Pero debo decir que es un amor. Ha sido comprensivo, cariñoso y un cielo tratando a su madre (que podría haberla rechazado por sentirse desplazado) y a su hermanito (obviarlo por quitarle protagonismo) Nada de eso ha sucedido. Todo han sido besos, buenas maneras y tranquilidad. Quizá por toda esa situación (sumado a que mi mujer es una inconsciente y/o tiene la fortaleza de una semi diosa) a los 2 días (si nació un lunes por la mañana pues el miércoles) ya estaban los dos en casa con nosotros. Nos reunimos la familia en casa y ahí empieza la verdadera aventura de criar a 2 criaturas de la mejor manera que sabemos, intentando que la isla de la familia (Inside Out) sea la fortaleza más inexpugnable que existe.

Good Luck!!

Lo siento

Como he escrito infinidad de veces, uso este blog como desahogo, ocio o lo que me apetezca por lo que no tengo ninguna continuidad si todo está dentro de los parámetros que yo considero correctos. Es cierto que me gustaría tener una rutina para escribir ya que me relaja y me sitúa con los pies en el suelo, pero si no tengo la necesidad puedo pasar varios años sin actualizarlo o todo lo contrario, escribir 5 entradas en una semana sobre temas completamente banales (películas que he visto o cualquier otra mierda) Pero hoy me siento mal y considero que la situación está tan contaminada que necesito limpiarme y de ahí que reabra el blog, años después.

El tema no es ni la situación de Catalunya (que hay tela también) ni siquiera el nacimiento de mi nuevo vástago (lo más importante que me ha pasado en estos últimos 3 años. Supongo que cuando esté menos enfadado podré tocar el tema y escribirlo como hice con Joel para tenerlo guardado) sino que es una realidad que me duele, me avergüenza y me enfada a partes iguales. Quiero hablar del machismo, de la autoridad del hombre sobre la mujer, de la involución de la especia humana que sigue haciendo, permitiendo y obviando atrocidades como las que están sucediendo en estos tiempos. No es que en estos últimos años no hayan habido asesinatos, maltratos o vejaciones hacia la mujer. No es que no me haya indignado hasta ahora o que haya abierto los ojos de golpe al ver el mundo que me rodea. Pero si es cierto que hasta ahora no me había sentado a relajarme para escribir algo. Ha sido en el momento en que he usado un instante de mi tiempo para poder escribir cuatro chorradas para volver a tocar con los pies en el suelo de la felicidad que estoy viviendo dentro de mi hogar cuando me he dado cuenta que no puedo relajarme. Intento escribir cosas banales pero no estoy cómodo. Estoy en ese momento previo de haber bebido o comido en exceso y sé que lo mejor que puede venirle a mi organismo es vomitar. Vomitar todo lo malo y de ahí la apertura del blog nuevamente. Necesito vomitar. Y sois vosotros quien me hacéis vomitar.

Nunca jamás he tenido duda de mi hombría. Además he sido siempre un hombre de manual (competitivo hasta el punto de jugarme la salud para ganar, con la necesidad de demostrar que meo más lejos que mis compañeros, tirando de testosterona más que de cerebro para conseguir ciertas cosas en la vida, asumiendo riesgos innecesarios con tal de subir la adrenalina para sentirme mejor, etc...) pero me avergüenzo de mi género en general y de aquellos que usan su poder físico para someter a la resta en particular. ¿Pero qué cojones os pasa? Ya no podía delante de los micro machismos que tan asumidos están en esta sociedad (lenguaje, ropa, juguetes,...) para que ahora estemos en una situación tan crítica a nivel de igualdad. Y digo ahora por decir algo, ya que la cosa no viene de este mes, este año, ni siquiera de este siglo que entró hace 17 años. 

¿Han tenido que ser temas mediáticos para que nos demos cuenta de la realidad que viven miles de mujeres en todo el mundo? ¿De verdad éramos capaces de mirar hacia otro lado cuando leíamos o veíamos como un hombre  gritaba y/o humillaba a una mujer en el metro? ¿Éramos capaces de mirar hacia otro lado y no decir nada ante comentarios de borracho de bar cuando pasaba una mujer y le soltaba improperios del nivel “mira la zorrita esa, uff lo que le haría” o “ya te vas? eso es que no le pegas suficiente a tu mujer. Yo a la mía para que esté contenta le he ampliado la cocina”? Y ambos ríen como si fuera un chiste del mismísimo Chiquito de la Calzada (DEP) ¿De verdad éramos capaces? Tenemos la misma culpa aquél que lleva a cabo ese tipo de actos o comentarios como el que lo permite. 

Cierto es que nuestro cerebro es como una masa de plastilina, que recién comprada (al nacer) está fresca, voluble y podemos modificar a nuestro antojo lo que queremos, y que a medida que pasan los años y adquiere cierta forma es más difícil cambiarlo ya que se va secando. Difícil pero no imposible. Por lo tanto estamos ante una tarea tremendamente difícil cambiar la mentalidad de las personas más mayores. Pero éstos no son los que me preocupan. Me preocupa “gente” como los de La Manada, me preocupan sus defensores, me preocupa ese padre que le dice a su hijo “deja el rosa que es de niñas”, “no llores que te amariconas”, … Eso me preocupa porque yo en realidad creo que podemos cambiar esa sociedad, pero no de forma pasiva, tenemos que hacer algo. Yo ya lo intento con mi hijo. Él elije sus juguetes, su ropa y su forma de ser. Intento no condicionarlo, pero es una lucha a contracorriente. Mi propia familia se empecinó en comprarle la ropa de color azul porque es un niño. En traerle una pelota. Hasta que ha podido elegir, los juguetes que tenía eran aleatorios. Carrito con bebé todo rosa, guerreros, cocinita, pelotas… Y si tuviera la capacidad para hacer una valoración de estos 3 años estoy seguro que se sentiría feliz por las cosas que ha hecho, independientemente de con qué a jugado. Si mi hijo ahora de repente crece 20 años y marcha de casa, no entendería la vida en pareja con un hombre en el sofá y la mujer en la cocina. Porque no lo ha vivido. En mi casa cocina quien tiene más tiempo, limpia quien está en casa y si coincidimos los 2, lo hacemos entre los 2. Punto. En ningún momento podrá decir que doblar la ropa es cosa de mujeres, cocinas o limpiar lo tiene que hacer “ella” (todo esto suponiendo que es heterosexual, que ya veremos qué inclinación sexual tiene. Pero como estadísticamente la violencia suele ser mayoritaria de “macho” a “hembra” en términos biológicos, pues hago esta hipótesis desde este punto)

No veo la manera de poder colaborar más en una sociedad menos injusta (me da rabia que se pida igualdad cuando lleva tantos años de desigualdad. Es como querer equiparar sueldos y después de tantos años cobrando el doble ahora se igualen. Considero que debe haber una compensación por todos los años de ir por detrás) Solo puedo pedir disculpas por parte la parte que me toca como hombre y prometer que actuaré en consecuencia para que en mi presente, en mi futuro y en el de mis hijos hagamos una sociedad más estable, criticando ante comentarios machistas, mostrando mi repulsa de forma activa ante actos las agresiones y educando a mis hijos para que él se avergüence y actúe como debe hacerlo ante casos de este tipo si se dieran cuando sea mayor.

Que espero que no haga falta.

Good Luck!!